La primera entrada de este blog se pregunta ¿por qué?, ¿por qué este grado?.
Porque ser maestro, para mí, es una de las mejores profesiones (para
mí: la mejor) que puedo tener en esta vida. No solo por lo que la
mayoría piensa (te gustan los niños, te gusta la enseñanza, etc…), voy a
ir más allá, en mi opinión, con todo lo importante y todo lo que un
maestro puede enseñar a un niño de entre seis y doce años, la enseñanza
no es unidireccional (maestro a alumno). Para mí, es una profesión en la
que existe una relación de reciprocidad, “nunca se deja de aprender”.
Ellos empiezan de cero, confían en tí, vas a ser su guía educativo
durante mínimo ese curso y seremos una de las personas mas influyentes
después de su familia y amigos. Pero ello a parte de ser muy
gratificante al ver su progreso, su esfuerzo y su aprendizaje esto
conlleva una gran responsabilidad por nuestra parte que debemos de
asumir y gestionar.
Para mi, es muy importante dedicarme a una profesión que no sea
únicamente la “simpleza” de realizar un trabajo a cambio de un salario,
sino una profesión que te involucre y te aporte, no solo de manera
profesional sino también personal, ya que ello te hará realizarla con
más ganas e ilusión y afectará positivamente al desempeño en tu trabajo
ya que, aunque no haga falta decírlo, creo que para ser un buen maestro
se necesita involucrarse, y mucho…
Y por último, imagino que ver que los niños aprenden o únicamente ver
el esfuerzo que hacen por ello te debe llenar y te debe hacer sentirte
orgulloso, primero de una manera egoísta (te alegras porque sabes que tú
eres quien les ha guíado en este aprendizaje) y segundo, y más
importante, orgulloso por ellos: que se involucran, prueban, fallan,
corrigen, etc… en definitiva: aprender, y APRENDER no es solo memorizar,
sino adquirir una serie de mecanismos y valores que en un presente y
futuro puedan utilizar para cualquier situación, tanto situaciones
fortuitas y generales de la vida diaria o situaciones específicas en el
ámbito educativo.
Goodbye mate!